Política

El Obispado se despegó de la candidatura del cura kirchnerista Juan Carlos Molina

EL CALAFATE.- El Obispado de Río Gallegos se despegó de la candidatura a diputado nacional por Santa Cruz del sacerdote Juan Carlos Molina, quien encabeza la lista de unidad del kirchnerismo en Santa Cruz a través del frente Fuerza Santacruceña. Lo hizo al asegurar que la postulación del religioso y las manifestaciones que vierta durante la campaña no expresa la voluntad “ni el parecer de la Iglesia”.

El comunicado llegó horas después de que Molina expresara aquí en El Calafate: “Quiero que Cristina esté libre”. Lo dijo durante un acto realizado en la sede local del PJ, que encabezó junto al intendente local Javier Belloni y a su par de Río Gallegos, Pablo Grasso, los dos referentes kirchneristas de la provincia.

En el comunicado difundido por el Obispado de Río Gallegos, con la firma monseñor Ignacio Medina, se detalla que la candidatura de Molina “responde exclusivamente a una decisión personal”. Y también aclaran que “ninguna de las manifestaciones que se viertan en campaña o durante su posible mandato, deben ser entendidas como expresión o voluntad de esta diócesis”.

El obispo Medina, de 58 años, asumió en la diócesis de Río Gallegos en octubre de 2023, al ser nombrado por el papa Francisco. Formado en la arquidiócesis de Buenos Aires, fue ordenado sacerdote en 1994 por el entonces cardenal Antonio Quarracino y, antes de llegar a Santa Cruz, Francisco lo nombró en 2019 obispo auxiliar de Lomas de Zamora, donde colaboró con el titular de la diócesis, el jesuita Jorge Lugones.

Juan Carlos Molina y el papa Francisco, en El VaticanoTwitter @juanKa_molina

Otro punto que la diócesis aclara es sobre el ejercicio del ministerio presbisterial y aclara que el mismo no lo ejercerá ni en forma pública ni en forma privada tanto mientras dure la campaña “y/o futuro ejercicio del mandato legislativo”.

El padre Molina, identificado con el kirchnerismo, acompañó en 2014 a Cristina Kirchner como titular del Sedronar, el organismo nacional dedicado a las políticas de prevención del consumo de drogas y el narcotráfico. En ese entonces la jerarquía de la Iglesia tomó distancia de su compromiso político. Molina prolongó su acercamiento al kirchnerismo y en mayo de 2024 participó de la entronización de una imagen de la Virgen de Luján en el Instituto Patria.

“Es habitual que la diócesis exprese que una eventual candidatura política es una acción particular del sacerdote”, explicó una fuente eclesiástica a LA NACION. “En este caso, como los medios informan sobre la postulación de un cura, el obispo aclara que su palabra no es la de la diócesis”, explicó.

Desde la recuperación de la democracia hubo casos de sacerdotes que actuaron en política e, incluso, se presentaron como candidatos. Las autoridades episcopales han tomado históricamente distancia de las postulaciones.

Entre otros antecedentes se recuerdan los casos del padre Luis Farinello, de fuerte compromiso con sectores vulnerables, que fue candidato a senador nacional por el Polo Social en 2001 por la provincia de Buenos Aires.

En 2020, el padre Francisco Nazar pidió al obispo de Formosa licencia para actuar en política y se presentó como candidato a gobernador por el Partido Opción Social y Popular, para enfrentar al gobernador Gildo Insfrán.

Hubo, además, dos obispos que se postularon a convencionales constituyentes, en situaciones bien diferenciadas. En la reforma constitucional de 1994 fue candidato el obispo de Neuquén, monseñor Jaime de Nevares, por el Frepaso, aunque se retiró de la convención una vez iniciada.

En 2006, el obispo de Puerto Iguazú, monseñor Joaquín Piña, ganó las elecciones de convencionales en Misiones por el Frente Unidos por la Dignidad, en oposición al intento del entonces gobernador Carlos Rovira, que procuraba reformar la Constitución para incluir la cláusula de reelección indefinida.

Durante un discurso de poco más de ocho minutos, Molina pidió dejar atrás las disputas internas y convocó a la unidad. “No hay último ni primero, somos un todo y dejémonos de joder. Si no nos dejamos de joder, pierde el pobre, pierde el laburante, pierde la mucama que se está quedando sin trabajo porque no se puede viajar más a Calafate. Pierde el minero, pierden los petroleros. Nadie se salva solo”, afirmó ante el aplauso de los presentes.

En otro tramo Molina del acto que se transmitió por la red social Facebook se autodefinió como un “díscolo” de la política: “¿Quién me conduce, Cristina?“, se preguntó, para inmediatamente reclamar: “quiero que Cristina esté libre”, en referencia a la expresidenta condenada por corrupción en la causa Vialidad que cumple prisión domiciliaria en Buenos Aires.

Y ante la militancia que ocupaba la pequeña sede del PJ local, pidió que no lo llamen mas “padre” y agregó: “Me agregan 120 años, a partir de ahora soy el compañero Juan Carlos”, expresó. En otro tramo del discurso aseguró que es perseguido “yo lo sufrí en carne propia”, aseguró y cuestionó que los chicos que él protege fueron revictimizados.

Lo hizo en referencia a las denuncias que el año pasado hizo el Gobierno de Santa Cruz contra la Fundación Valdocco, -creada por Molina en Santa Cruz y con sede en varias localidades del país- por presunta defraudación en perjuicio de la administración pública por el manejo de fondos que recibía de los ministerios de Desarrollo Social y Educación. En ese contexto Molina, denunció ser víctima de una “persecución política” en su contra y aseguró contar con el apoyo del Papa Francisco.

La denuncia fue presentada por el fiscal de Estado, Ramiro Castillo, y recayó en el juzgado de instrucción N°1 de Caleta Olivia, y actualmente sigue su curso, pero la causa fue trasladada al juzgado de Instrucción 2 de Río Gallegos, según informaron fuentes oficiales a La Nación.

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