Vecinos que residen en las inmediaciones de avenida Colón al 1500, en la intersección con Matehu, expresaron su preocupación y enojo por el funcionamiento de un puesto de venta de pirotecnia que, según denuncian, opera sin habilitación y provoca múltiples inconvenientes en el barrio. La queja llegó a este medio a través de mensajes enviados por lectores, quienes decidieron hacer pública la situación ante la ausencia de respuestas por parte de las autoridades.
De acuerdo a lo manifestado por los vecinos, este tipo de situaciones no es un hecho aislado, sino que se repite en distintos puntos de la provincia, especialmente en fechas cercanas a las fiestas.
En el caso puntual de avenida Colón, los residentes aseguran que el puesto fue montado directamente sobre la calzada y comenzó a funcionar el pasado 23 de diciembre, repitiendo la actividad el día 24 y retomándola nuevamente desde ayer y durante la mañana de hoy. A la comercialización de pirotecnia —cuya venta está sujeta a regulaciones específicas— se suma la reproducción constante de música a muy alto volumen, lo que genera un fuerte impacto en la convivencia diaria.
“El problema no es solo el ruido, sino que hay personas enfermas en la zona que necesitan descansar y se hace imposible”, expresaron los vecinos, quienes remarcan que la situación se vuelve aún más grave por la falta de controles y la ausencia total de intervención por parte de los organismos responsables.
Según relataron, durante la jornada de ayer se realizaron reiterados llamados al sistema de emergencias 911. Sin embargo, afirman que en muchos casos las llamadas no fueron atendidas y que, cuando lograron comunicarse, solo recibieron respuestas confusas y derivaciones entre distintas dependencias policiales. “Para algunos corresponde la comisaría 13, para otros la 3ª o la 8ª. La realidad es que nadie viene”, señalaron con indignación.
Ante la falta de soluciones, algunos vecinos intentaron dialogar con efectivos policiales que circulaban ocasionalmente por la zona, pidiendo al menos que intercedieran para reducir el volumen de la música. No obstante, aseguran que estas gestiones tampoco dieron resultados y que el puesto continúa funcionando de la misma manera.
“Lo más grave es que no se respeta al vecino, ni la vía pública, ni las normas de convivencia. Se venden productos prohibidos y nadie controla”, manifestaron quienes hicieron llegar su reclamo.
Los residentes del sector solicitaron de manera urgente la intervención tanto de las autoridades municipales como de la Policía para que se haga cumplir la normativa vigente y se restablezca el orden en el espacio público. “Pedimos que se publique para que los responsables actúen. A veces tenemos más respuesta con ustedes que con el Estado”, afirmaron.
Finalmente, desde el barrio aclararon que no buscan generar conflictos, sino encontrar una solución concreta que garantice el descanso, la seguridad y el respeto por el espacio común, especialmente en un período sensible como el de las fiestas de fin de año.
