Hugo Moyano transfirió $2580 millones a fideicomisos relacionados con su esposa en un mes.

Entre el 29 de abril y el 1° de junio pasados, se transfirieron desde las cuentas del Sindicato de Camioneros en el Banco Provincia un total de $2579.853.035 a dos fideicomisos relacionados con Liliana Esther Zulet, esposa de Hugo Moyano y administradora de un holding vinculado al gremio. Una operación similar, pero por un monto de $900 millones, se realizó entre el 5 y el 17 de septiembre de 2025.

Estas transacciones han generado inquietud en algunos sectores del sindicato que Moyano dirige desde 1987.

Ante la crisis de la obra social y la ligera disminución en el número de afiliados, han surgido rumores sobre un posible vaciamiento, un tema que no ha sido abordado públicamente por la dirección.

Además, un incidente policial que involucra a Facundo Moyano, uno de los hijos del líder camionero, ha incrementado las sospechas sobre el financiamiento familiar.

Las transferencias suelen tener destinos recurrentes: las empresas Iarai SA, especializada en salud y asistencia; Aconra SA, una constructora; y Dixey SA, dedicada a la industria textil.

Se trata de empresas históricas del holding que lidera Zulet, las cuales han reportado ganancias significativas a pesar de contar con un único cliente: el sindicato de camioneros.

Los hijos de Zulet, Juan Manuel Noriega Zulet y Valeria Alejandra Salerno, así como dos de los seis hijos de Moyano, Jerónimo y Facundo, están involucrados en estas firmas. En cambio, Pablo, Karina, Paola y Hugo (h.) no parecen participar activamente en este circuito.

Las transferencias se realizaron de forma directa desde las cuentas del sindicato o la obra social hacia las empresas. Sin embargo, el año pasado surgieron tres fideicomisos como intermediarios: Thoth, que se utilizaría para pagar a Dixey; Khasis, destinado a Aconra; y Dhanvantari, para Iarai, según indican fuentes conocedoras de las finanzas del gremio.

Dhanvantari es un dios hindú asociado a la medicina, sector que permitió a Liliana Zulet acceder a grandes negocios. Thot es el dios egipcio de la sabiduría, mientras que Khasis representa a una tribu india donde predomina el matriarcado.

Dos de los tres fideicomisos fueron registrados el mismo día (1° de noviembre de 2024), mientras que el tercero se registró un mes después, el 1° de diciembre de 2024. Lo notable es que todos tienen el mismo domicilio fiscal: avenida Belgrano 1255, donde se encuentran las oficinas de Iarai, Aconra y Dixey.

Entre el 29 de abril y el 29 de mayo, el Sindicato de Camioneros transfirió a Dixey, a través de Thoth, un total de $879.407.771, además de otro pago directo el 27 de mayo por $41.160.000.

Para Aconra, a través de Khasis, se enviaron $544.285.264 entre el 7 y el 29 de mayo en seis transferencias diferentes, algunas con tan solo 24 horas de diferencia.

En este último conjunto de transferencias no se incluye a Iarai, la empresa que gestiona la obra social Oschoca. Sin embargo, se detectaron pagos directos desde el sindicato hacia la prestadora médica que suman $1115 millones, de tres depósitos realizados entre el 22 de mayo y el 1° de junio.

Hasta la fecha en 2026, según información recopilada, se han concretado otras siete transferencias bancarias entre el 4 y el 13 de febrero, por un total de $2971 millones. Así, el salvataje para este año supera ya los $4000 millones en el primer semestre, marcando un récord.

El Sindicato de Camioneros transfirió $3157.731.000 a Oschoca en 2023; $3594.604.000 en 2024 y $4611.672.225 en 2025, según los registros contables de la organización.

La obra social de los Moyano atraviesa actualmente una crisis, acumulando un pasivo cercano a $30.000 millones; dos de sus cuatro sanatorios están prácticamente cerrados; los servicios de oftalmología, cirugía y rayos han sido limitados, y están negociando una considerable deuda con droguerías con empresarios como Marcos Hendler, Daniel Angelici y Raúl Olmos.

La relación de Moyano con estos empresarios puede explicar la falta de un litigio judicial. Además, la recaudación de Oschoca no parece mejorar, ya que el número de aportantes ha disminuido de 90.000 a 72.719 trabajadores en los últimos años, según fuentes confiables.

Conscientes de las filtraciones sobre las transferencias, Zulet propuso una auditoría en el área contable del sindicato. Durante esta revisión, fue destituido Claudio Balazic, secretario administrativo y vinculado a una causa judicial que investiga un fraude de 10 millones de dólares en un hotel del sindicato en Mar del Plata.

Los controles de las cuentas fueron encomendados a Florencia Veliz, una joven de menos de 30 años y amiga de su hijo Jerónimo, quien asumió la responsabilidad de la tesorería del sindicato y de la obra social. Ni Zulet ni Hugo Moyano respondieron a solicitudes de comentarios de LA NACION.

La familia política

El incidente policial relacionado con Facundo Moyano ha renovado las tensiones dentro de la familia. Pablo, en su rol como segundo al mando del sindicato, confirmó públicamente su falta de relación con su medio hermano.

Dentro de la dinámica familiar, Pablo cuenta con la leal colaboración de Karina Eva, quien dirige la Secretaría de Género y está profundamente involucrada en la vida interna del gremio. Ambos han planteado en privado sus preocupaciones sobre la gestión de Zulet al frente de la obra social.

Pablo ha cortado relaciones con la tercera esposa de su padre, en tanto que Paola, otra hija del líder sindical y exesposa de Claudio “Chiqui” Tapia, se mantiene al margen tanto de los manejos del sindicato como de la dinámica familiar.

En contraste, Hugo (h.), abogado y diputado nacional, busca mantener un equilibrio entre sus medios hermanos. Jerónimo, el más joven con 26 años, tiene cinco empleos formales a través de las empresas de Zulet, una distribuidora de cerveza ligada a Quilmes y la Federación Nacional de Camioneros. Aspira a ser el heredero del liderazgo del sindicato, a pesar de no tener experiencia en la conducción de camiones.

La relación de los hijos de Moyano con los de Zulet se caracteriza por la desconfianza. Jerónimo, situado en el centro de la situación, no ha logrado resolver esa disputa, que esconde una lucha por el control político y económico de uno de los gremios más influyentes del país.

Desde hace años, Zulet y sus dos hijos de matrimonios anteriores han realizado negocios con el sindicato de Moyano. Ella, junto a Valeria Alejandra Salerno y Juan Manuel Noriega Zulet, se alternan en los directorios de Iarai, Aconra y Dixey. Un informe de la Unidad de Información Financiera (UIF) indica que el 21 de noviembre de 2016, Salerno y Noriega Zulet ingresaron al blanqueo de capitales US$ 1.100.000 relacionados con el sindicato de camioneros y su obra social. La investigación publicada en ese entonces reveló que las sociedades proveedoras manejadas por los hijastros de Moyano adquirieron seis casas quintas en Parque Leloir.

También se menciona a Manuel Facundo Doldán, un joyero de Puerto Madero, quien es socio de los hijos de Zulet en un call-center (Atención Telefónica SA) que tiene cuatro empleados y fue creado hace cuatro años. Doldán vende joyas, autos de lujo y muebles, ofreciendo sus productos en la mutual del Sindicato de Camioneros. Todo permanece en el ámbito familiar.

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