Sebastián Ceria, el empresario argentino que impulsa el resurgimiento de Racing de Santander: “Ahora todos tienen fe”

En el palco presidencial de los Campos de Sport de El Sardinero –como en muchos estadios–, existe una norma que a Sebastián Ceria le cuesta seguir: los goles no se festejan. En ese espacio, se encuentran dirigentes locales y visitantes, y el protocolo exige que se contengan reacciones que, para un argentino con raíces en el fútbol, se presentan de forma casi automática. El último domingo, además, había razones de peso para dejar de lado el protocolo. Después de 14 años, Real Racing Club de Santander volvió a competir como local en la primera categoría de España, y su rival era el Villarreal, que había terminado tercero en la liga anterior y estaba clasificado para la Champions League. En un instante, el recién ascendido se colocó 2-0 en el marcador. Ceria, quien se define como emprendedor tecnológico y es el principal accionista de la entidad (posee el 85% del club), gritó de emoción.

“A veces se me escapan los gritos de gol”, reconoce en Buenos Aires días después. Para describir su habitual incomodidad en el palco, menciona una reflexión que le hizo su “amigo” Jorge Valdano sobre el VAR: “Ataca algo sagrado que es el grito del gol”. Ceria, de 60 años, establece su propio paralelismo, afirmando que “el palco silencia la esencia del fútbol”. Esta vez, resumido en tantos años de espera, contenerse fue aún más complicado.

Sergio Martínez, de 19 años, anotó el segundo gol de Racing de Santander en el empate 2-2 frente a Villarreal, en el primer partido del equipo como local desde su regreso a la elite del fútbol español.

Racing de Santander no logró ganar. Villarreal empató 2-2 en un lapso de un minuto y medio, con un segundo gol que Ceria considera debería haberse anulado por fuera de juego, y critica el arbitraje desde la primera fecha. Sin embargo, el desenlace contenía algo más importante que los dos puntos perdidos.

—¿Qué le dejó ese primer partido?

—Creo que jugamos muy bien, demostramos que podemos ser un equipo de primera. Eso proporciona mucha confianza, ya que, tras 14 años, hay un cierto temor sobre si se tendrá el nivel.

El empate fue sólo un partido, pero también la primera prueba de una construcción que, desde la llegada de Ceria y sus socios al club en 2023, ha avanzado rápidamente y ha cambiado incluso las expectativas que habían establecido ellos mismos. En el primer año, Ceria planteó a los hinchas una consigna: “Suspendamos la incredulidad”. Sabía que había una comunidad que había perdido la fe tras años lejos de la máxima categoría y de una historia reciente que incluyó un descenso a tercera y el peligro de extinción. En la segunda temporada, propuso “abolir el sufrimiento”, la creencia de que los hinchas debían padecer. Para la tercera eligió “vamos por todo”. El equipo se proclamó campeón y ha cambiado el lema nuevamente.

Festeja Racing de Santander su ascenso en El Sardinero; Sebastián Ceria (cerca del centro, hacia la izquierda) se enfoca en aumentar la capacidad del estadio a 30,000 espectadores.

–¿Ya está? ¿No son más incrédulos?

–Ahora creen en el Racing.

–¿Y cuál es la frase de este año?

–Este año es “elijo creer”.

–¿Por qué?

–Porque elijo creer que es posible, que podemos triunfar en la primera categoría, que podemos ganar.

Ceria tomó prestada la frase del campeón mundial argentino de Qatar 2022, y sirve para explicar una transformación. Tras tres años, Ceria nota que se ha producido un cambio: “Ahora la gente cree que todas mis predicciones se harán realidad”. Aunque admite que eso le provoca un poco de temor, para él, ese cambio es aún más valioso que el propio ascenso.

–¿Qué logro le enorgullece más: el ascenso o haber construido ese vínculo con el hincha?

–Definitivamente, el haber establecido ese vínculo. El ascenso es, en cierto modo, anecdótico. Esperemos no descender nunca más [toca madera], pero ganaremos, perderemos, seremos campeones o estaremos en la mitad de la tabla, etc. Hay mil posibilidades, pero la unión con los aficionados es lo que hemos construido para el futuro, algo que siempre permanecerá.

Tras el empate con Villarreal, los hinchas celebraron el regreso de Racing a la elite tras 14 años el 16 de mayo de 2026; el pesimismo se desvaneció.

Ceria sabe que su afirmación puede sonar extraña en un ambiente completamente basado en los resultados, pero sostiene: “El fútbol no es sólo ganar”. Habrá temporadas mejores y peores, pero la relación de pertenencia puede resistir ante todas ellas. Se remite a su propia experiencia: “Soy hincha de Racing [de Avellaneda]. Durante 35 años no ganamos un solo campeonato [local]. Sin embargo, seguí siendo hincha de Racing”.

La convicción por sí sola no era suficiente. El proyecto necesitaba resultados, y estos llegaron mediante una propuesta futbolística que Ceria defiende con fervor. José Alberto López, entrenador español de 44 años, ha conformado un equipo con flexibilidad en el mediocampo y adelante, fomentando asociaciones y permitiendo que los jugadores abandonen posiciones fijas para concentrarse en la zona de ataque.

Ceria lo enmarca en el “fútbol relacional”. Si Racing opta por atacar por la izquierda, explica, muchos de sus jugadores pueden acumularse en esa área y dejar la otra banda prácticamente desierta. Esta “forma atractiva”, como él la describe, era inicialmente conocida como “estilo rock and roll” en Santander. Los resultados reflejaban esta dinámica: el equipo anotaba muchos goles, pero también concedía demasiados.

El estilo de juego de Racing de Santander

Este método atrajo la atención incluso de un entrenador con una filosofía opuesta. Ceria recuerda una reunión de directores técnicos de LaLiga en la que José Alberto se sentó cerca de Diego Simeone. Según Ceria, el entrenador del Atlético de Madrid se acercó a su colega y le comentó: “Ah, José Alberto, quería hablar contigo. Porque haces exactamente lo contrario a lo que creo que deberías hacer, pero te va muy bien. Así que quiero entender cómo lo gestionas, cómo ves el fútbol”.

Un análisis del ataque del equipo

La propuesta funcionó en la segunda categoría; la primera presenta a Racing con futbolistas de mayor calidad y rivales capaces de explotar cada espacio que la búsqueda ofensiva deja. “Es interesante observar si un estilo así tendrá éxito. Vamos a verlo. El primer partido ha sido esperanzador”, afirma Ceria. Villarreal ofreció la primera muestra de optimismo, aunque también una advertencia: Santander estuvo dos goles arriba y recibió dos en un minuto y medio. No se planea abandonar el modelo; determinar hasta dónde puede llegar en este nuevo escenario es parte del examen que recién comienza.

La confianza en el entrenador ya había sido sometida a una prueba incómoda. Durante la temporada previa al ascenso, Racing construyó una ventaja de 15 puntos que terminó perdiendo y posteriormente quedó eliminado en los playoffs. Las críticas aumentaron y algunos en el entorno reclamaron un cambio de técnico. Ceria y el presidente, Manolo Higuera, no contemplaron siquiera la posibilidad. “Las discusiones que tengo con el director técnico son: «no me j… porque no te voy a echar»”, comenta.

Esta decisión respondía a una idea fundamental. Antes de llegar al club, ambos estudiaron modelos exitosos y encontraron una característica deseable: entrenadores con una permanencia prolongada en sus clubes.

Ceria (principal accionista), José Alberto López (entrenador), Manolo Higuera (presidente) y Mikel Martija (director deportivo) forman la dirección del Racing de Santander, cuyo ingreso anual es de aproximadamente 60,000,000 de euros. Real Racing Club

Sin embargo, el ascenso cambió la escala del desafío. Ceria describe la segunda categoría como relativamente equilibrada y la primera como profundamente desigual.

–¿Cuán grande es la diferencia?

–Considera que los ingresos del Real Madrid ascienden a 1,300 millones de euros. Este año, Racing tendrá alrededor de 60 millones.

Las cifras evidencian la brecha. Ceria afirma que Racing probablemente tiene el presupuesto más bajo de la liga y que incluso otros equipos recién ascendidos cuentan con recursos significativamente mayores y una infraestructura más desarrollada. Cree que LaLiga debería encontrar mecanismos que aumenten la competitividad y eviten que un recién llegado inicie su trayectoria con desventajas tan marcadas.

El propio plantel tuvo que lidiar con esta discusión. En una charla al inicio de la temporada, el director deportivo advirtió a los futbolistas que deberían acostumbrarse a perder más partidos que los que ganarían. Luego, José Alberto tomó la palabra. “Estoy de acuerdo con todo lo que dijo el director deportivo, excepto que vamos a perder más de lo que ganemos”, relata Ceria.

—¿Cuánta influencia tiene usted, como propietario principal del club, en las decisiones deportivas?

—Confío mucho en la experiencia de Higuera; él sabe de fútbol; yo no sé de fútbol. Conozco el fútbol como aficionado, pero no en un sentido profesional. Él fue jugador, dirigente, abogado deportivo; en otras palabras, sabe mucho sobre todos los aspectos del fútbol, y confío plenamente en él.

Ceria está implicado en la toma de decisiones del club y no cree en establecer jerarquías rígidas en la organización; su estilo es “descontracturado”.

Ceria se reserva otros ámbitos. Es matemático, se graduó en la Universidad de Buenos Aires, continuó su formación académica en Estados Unidos y Colombia, y luego fundó una empresa tecnológica vinculada con finanzas. Esa formación la ha traído a Racing de Santander. El club creó un equipo propio de análisis de datos que trabaja de manera conjunta con el cuerpo técnico y la dirección deportiva. Se dedican a estudiar acciones de partidos, métricas individuales y colectivas, rivales y posibles incorporaciones. Ceria cita un ejemplo: para diseñar la ejecución de córners, pueden analizar cientos de miles de acciones de distintas ligas para identificar qué variantes generan situaciones con mayor expectativa de gol. También examinan los remates recibidos por un arquero para identificar las zonas de mayor o menor eficacia, y ofrecer esa información a los atacantes.

–Un técnico en Argentina podría argumentar: ¿de qué sirve todo eso si luego te hacen un gol de rebote?

–Bueno, puedes ir ganando 1-0, 2-0 o 3-0, pero hay maneras efectivas y no efectivas de defender en un córner. Hay equipos que han estudiado numerosas formas de ejecutar córners, y se puede aprender de ellos.

–Y siempre está ese aspecto difícil de medir que aporta el fútbol.

–Es evidente… No creemos que la manera de jugar al fútbol sea únicamente seguir las recomendaciones de los datos. Tampoco creemos que jugar al fútbol sea ignorar los datos. La manera de jugar al fútbol debe combinar lo que aportan los datos y la experiencia, junto con la intuición de quienes han visto y manejado mucho fútbol.

A los 61 años, Ceria no se plantea plazos para dejar Racing y aspira a construir otra ciudad deportiva.

Entre bases de datos, modelos matemáticos y avanzadas métricas, Ceria conserva un lenguaje futbolístico nítidamente argentino. Si Racing está 2-0 arriba, recuerda a Carlos Bilardo y su concepto del “resultado más peligroso”. Cuando se le pregunta cómo abordaron el camino al ascenso, hace referencia a Reinaldo Merlo.

–¿Cuál fue la clave para cambiar el enfoque y salir campeón?

–Creer en nosotros mismos. Desde adentro. Adoptar esa mentalidad de creernos capaces. Ignorar la presión del ascenso. Concentrarnos en cada partido. Siempre he sostenido que se trata de avanzar paso a paso.

Argentina también está presente en el origen de su llegada a Santander. “Lo que transformó mi vida y me llevó a invertir aquí fue el Mundial de Qatar”, afirma. Presenció la final y se impresionó al ver a millones de personas celebrar en su país. Tras la pandemia y en medio de las dificultades, se sentía impactado por la unidad que generaba la alegría compartida. “Dije: «este [el fútbol] es un lugar donde puedes cambiar la vida de la gente»”.

Pocos meses después, se unió a Racing de Santander. Tres temporadas más tarde, cuando llegó el momento de elegir un lema para afrontar la primera categoría, volvió a “elijo creer”. Qatar influyó en su decisión de incursionar en el fútbol y esta idea resurgió al alcanzar la elite que perseguía.

Los argentinos en Racing de Santander: Pablo Ruiz, director de Marketing, y Ceria, principal propietario; el 15% de las acciones está en manos de los hinchas.

Ceria describe su participación en Racing de Santander como una “inversión de impacto”, más allá de un enfoque centrado en el retorno financiero. No se ha impuesto plazos para desprenderse de su participación accionaria, que controla su grupo con un 85%, mientras que el 15% restante pertenece a unos 13,000 hinchas, como legado de una etapa en la que los aficionados aportaron fondos ante el riesgo de desaparición.

Por ello, rechaza una etiqueta que le asignan frecuentemente. “Siempre me llaman «el dueño» y yo digo «no, no soy el dueño. Soy el cuidador». Porque la idea es que el club no es de nadie. Si tiene dueño, son los aficionados”, subraya Ceria.

Busca respaldar con acciones concretas su argumento sobre el impacto social. Preside la fundación de Racing, que trabaja con diversos grupos, incluidas personas con discapacidad, mujeres en situaciones de violencia y adultos mayores en residencias. También menciona programas vinculados al hospital local de Santander e iniciativas en Argentina. “El fútbol como generador de comunidad, como espacio de pertenencia y como sentimiento identitario. Para mí, es fundamental”, concluye, en un contexto que en su país ha planteado el debate entre clubes-empresa y clubes-asociación civil.

Ceria señala que mantiene un contacto constante con los futbolistas y el cuerpo técnico, fomenta la participación de los hinchas y rechaza la idea de un primer equipo aislado de la comunidad. Este enfoque, sostiene, influye incluso en la elección de jugadores: no es suficiente incorporar talento si quien llega desestabiliza la dinámica interna de un plantel al que considera cohesionado. Ceria continúa manteniendo la relación con las peñas para identificar y excluir a quienes exhiben conductas violentas en el estadio.

Esta concepción también se refleja fuera del ámbito futbolístico. En las oficinas de Fundar en Buenos Aires, donde recibe a LA NACION, los espacios abiertos y vidriados permiten observar el movimiento interno; las largas mesas reemplazan muchos de los escritorios individuales, y los espacios comunes reflejan un entorno que no indica prominencia. Esta escena complementa el estilo de trabajo que Ceria afirma haber trasladado al fútbol: “Es algo más relajado, sin jerarquías, cercano”, explica.

El crecimiento ha evidenciado límites internos. Racing necesita modernizar un estadio municipal que se ha vuelto insuficiente ante la demanda y proyecta elevar su capacidad a alrededor de 30,000 espectadores. También busca construir una nueva ciudad deportiva, al tiempo que intenta mantener a sus futbolistas clave y sumar refuerzos para competir en la máxima categoría del fútbol español. “El objetivo principal es el estadio”, expresa Ceria. “Es injusto que aquellos que desean asistir no puedan hacerlo”, sostiene.

Campos de Sport de El Sardinero, estadio de Real Racing Club de Santander desde 1988; en el palco oficial se tiene la regla de no celebrar goles para no incomodar a los directivos visitantes, aunque Ceria a veces no puede contenerse.

–¿Ha habido algún momento desde que comenzó en este ámbito en que haya sentido “me arrepiento”?

–Es lo más divertido que he hecho en mi vida. La diversión y satisfacción que me otorga son inigualables. En la vida, cuando uno busca cambiar el mundo, inevitablemente enfrenta estrés, presión y ansiedad. Pero las alegrías que brinda el fútbol son difíciles de encontrar en otros lugares.

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