ROSARIO.– Los tatuajes en el brazo izquierdo de Facundo Jainikoski son difíciles de identificar debido a su cantidad. Cubren toda esa parte del cuerpo. Entre ellos se encuentran imágenes de su hermano y su hermana, tres ángeles (ciego, sordo y mudo), una gran inscripción que dice “Family” y un pasaje de Filipenses: “Todo lo puedo en Cristo, él me fortalece”. En el brazo derecho lleva un solo tatuaje: “Daniela”. También tiene la palabra “Resiliencia” en el cuello, escrita en letra cursiva. A los 18 años, Facundo Jainikoski se ha convertido en un elemento clave en la dinámica de Nicolás Diez en Argentinos Juniors, un club destacado en la competencia del Clausura y la Tabla Anual, y es considerado un factor importante en el sub-19 dirigido por Diego Placente, otro producto de “la cantera del mundo”. El viernes competirá por la medalla de oro en los Juegos Suramericanos Santa Fe 202: Argentina se enfrentará a Paraguay en la final a las 15:00.
Un futuro prometedor construido a partir de sacrificios que explican esos tatuajes. Facundo comenzó su carrera en Argentinos Juniors de Posadas y luego jugó en el Club Andrés Guacurarí, pero desde muy joven se trasladó al club de La Paternal, donde logró quedarse. Al principio solo viajaba para participar en torneos, pero a los 11 años, una vez listo para ingresar a la pensión, volvió a ser evaluado. “Había viajado con lo básico y tuve que llamar a mi mamá [Daniela] para que me trajera mis cosas desde Misiones”, relata. Vivió en la pensión, asistió a la escuela del club, ubicada dentro del mismo estadio, y destacó en las divisiones juveniles, logrando ser campeón y goleador de la sexta división, aunque no sin esfuerzo.
“Fue muy complicado. Siendo tan joven, dejar a tu familia, tu lugar y tus amigos del barrio es difícil”, confiesa a LA NACION. “Pero también es un sacrificio necesario para alcanzar tus sueños. Estoy muy agradecido con mis padres. Sin ellos, no sé si estaría aquí hoy. Siempre estaré agradecido por todo lo que hacen por mí.”
El lobby del lujoso Hotel Pullman, en la entrada de Rosario, refleja un contraste similar al cambio en la vida de Jainikoski. En 2024, recibió su primera convocatoria de Placente para jugar en el Sudamericano Sub-15. El equipo está compuesto por jugadores que, al igual que él, han mantenido su presencia en las categorías juveniles: Matías Satas, Nicolás Marcipar, Joaquín Salas, Santiago Espíndola, Felipe Esquivel y Uriel Ojeda también buscarán revancha ante Paraguay, el oponente que los venció en el primer partido del torneo.
Otros jugadores, como Jerónimo Gómez Matar, Matías Satas, Thomas de Martis, Alejandro Tello, Tomás Parmo, Juan Cruz Meza, Lautaro Pereyra y Álex Verón, también debutaron en primera. En el caso de Facundo, su estreno se produjo en el primer partido de este año, frente a Sarmiento, cuando tenía apenas 17 años. “Fue un gran orgullo, el reconocimiento a mi esfuerzo desde niño, algo con lo que soñé durante mucho tiempo. Fue una profunda alegría, tanto para mí como para mi familia”, expresa el joven, quien ya ha disputado 21 partidos en primera. Su equipo lo echó de menos este fin de semana, cuando vio por televisión cómo caía ante Rosario Central.
Ahora, la atención se centra en el partido en la cancha de Newell’s, donde busca culminar un torneo en el que Argentina ha ido en ascenso. “Vale la pena mencionar que llegamos directamente al torneo sin entrenamientos previos”, aclara. “Nos hemos ido conociendo durante la competición”. Sin embargo, confía en que el grupo está bien unido. “Partido a partido, hemos mejorado mucho. Ahora estamos jugando notablemente mejor que al inicio. Obviamente, es una especie de revancha, ya que perdimos ante Paraguay, pero lo afrontamos con tranquilidad. Estamos enfocados en hacer nuestro juego y buscaremos hacerlo.”
Después de un comienzo difícil, con una clasificación agónica a semifinales, Argentina tuvo su mejor rendimiento ante Perú, mostrando un juego más vertical y agresivo. Esto se asemeja al estilo de Lionel Scaloni en la selección mayor. “Tanto Diego [Placente] como el cuerpo técnico nos brindan herramientas y una idea de juego, y nosotros tratamos de implementarla en el campo”, precisa Facundo. “Intentamos controlar el juego, tener la pelota y dictar el ritmo del partido, aunque también hay un rival que juega.”
Tres goles en los minutos finales de los últimos tres partidos también evidencian el carácter de un equipo que no se rinde. “En los últimos partidos, tuvimos que luchar hasta el final. Fueron duelos muy difíciles y, afortunadamente, logramos ajustar el resultado que buscábamos”, reconoce el extremo izquierdo. “Siempre salimos a buscar los partidos, sin importar el rival. Estoy tranquilo porque sé que este grupo siempre dará lo mejor hasta el final.”
Este aspecto también refleja una similitud con la selección mayor, que en el último Mundial enseñó a todos a resistir hasta el final. “La selección mayor es el claro ejemplo de lo que intentamos imitar en el campo. Lo demostraron en el Mundial. Si ellos, como muchos dicen, ganan millones y dan lo mejor en cada partido, nosotros debemos esforzarnos aún más. Eso es lo que más me motiva. Y, por supuesto, es un objetivo y un sueño. Representar a las selecciones juveniles ya es un gran honor; no puedo imaginar lo que sería llegar a la mayor.”
