Los números no concuerdan y las piezas no encajan. Los mensajes optimistas que provienen de la Casa Rosada, que anticipan un inminente tratamiento de la reforma política, se enfrentan a una realidad más compleja en el Senado, donde aún no aparecen los votos necesarios para eliminar o suspender las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).
“Son más expresiones de deseo que realidades”, comentó un operador político oficialista a LA NACION sobre las afirmaciones que colocaban al jefe de Gabinete, Diego Santilli, anunciando que tenía los votos necesarios y que el Senado aprobaría el proyecto del Poder Ejecutivo antes de mediados de noviembre.
En otra instancia política oficialista se ofrece una perspectiva más amplia. Indican que, hasta el momento, el jefe de Gabinete ha cerrado pocos acuerdos concretos y cuenta con numerosas promesas de algunos gobernadores, quienes, aunque son experimentados en la política, han expresado en privado su renuencia a concretar acuerdos hasta que el Gobierno no cumpla con compromisos previos, dado su historial de falta de pago.
Además, hay quienes señalan que los “pagos” solicitados a cambio de los votos para eliminar las PASO parecen casi inalcanzables, lo que genera serias dudas sobre la solidez de los compromisos del jefe de Gabinete.
Un caso mencionado es el de un dirigente de una provincia del norte que busca la aprobación de la Corte Suprema para conseguir una nueva reelección, algo que actualmente no está permitido.
Un diputado cercano a la Casa Rosada compartió esta semana un episodio de la última reunión de la mesa política que ilustra la situación de la reforma electoral. Según relató, cuando Santilli aseguró que ya contaba con los votos, uno de los asistentes le pidió que hiciera un conteo más preciso, considerando solo a los senadores cuyos apoyos estaban garantizados. “Al final del conteo tenía 31”, concluyó la anécdota el legislador oficialista, sorprendiendo a sus compañeros.
Los números actuales
Esta cifra está lejos de contar con el respaldo de la mayoría absoluta requerida por la Constitución para sancionar una reforma electoral en cada cámara legislativa; en el Senado, la cifra necesaria es 37 votos afirmativos.
“Los votos van y vienen. Hoy están y mañana no”, comenta con desánimo un veterano dirigente que tiene acceso a la mesa de decisión de Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista en el Senado. “Es una situación compleja: los gobernadores quieren garantías de que no tendrán competencia en sus provincias, mientras que el Gobierno exige primero los votos para eliminar las PASO; por eso no hay certezas”, añade.
En las proyecciones de la Casa Rosada participan un amplio número de posibles apoyos, pero los votos concretos son considerablemente menos.
En la base de la pirámide se encuentran los 21 miembros del bloque oficialista, a los que se suman los provinciales Julieta Corroza (Neuquén) y los santacruceños Natalia Gadano y José María Carambia. Hasta ahí, son los que se consideran seguros.
El resto, incluidos aquellos que el Gobierno contabiliza como favorables a derogar las primarias, enfrentan una situación política poco clara donde la lealtad puede no ser lo que parece.
Un claro ejemplo es la UCR. En el Gobierno afirman contar con el apoyo de siete de sus diez senadores, nombres que incluyen a los mendocinos Mariana Juri y Rodolfo Suárez, los correntinos Eduardo Vischi y Mercedes Valenzuela, y la chaqueña Silvina Schneider.
Sin embargo, también figuran los santafecinos Carolina Losada y Eduardo Galaretto, que, aunque mantienen buenas relaciones, no siempre responden automáticamente al gobernador Maximiliano Pullaro. En particular, la ex periodista ha declarado públicamente su oposición a eliminar las PASO, argumentando que sin ellas no hubiera llegado al Senado.
Además, en las cuentas de Santilli se incluyen a Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, quienes responden al gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua. Sin embargo, un senador de la oposición recordó que los representantes misioneros a menudo se alinean con el peronismo en el ámbito nacional, y en este momento el PJ se opone a eliminar las primarias.
La misma incertidumbre rodea al voto de la senadora salteña Flavia Royón, alineada con el gobernador Gustavo Sáenz (PJ), pero que también guarda buenas relaciones con Sergio Massa, quien está en contra del proyecto.
Similar incertidumbre existe en torno a los votos de la jujeña Carolina Moisés, aliada de Sáenz, y del catamarqueño Guillermo Andrada, considerado de confianza del gobernador Raúl Jalil. Aunque en la Casa Rosada cuentan con su apoyo, algunos oficialistas temen que su respaldo dependa del desarrollo de la interna del PJ.
Otro voto clasificado como positivo, que no es del todo seguro, es el de la radical Edith Terenzi (Chubut), quien no es parte del bloque UCR y se alinea más con el gobernador Ignacio Torres (Pro), mostrando cierta independencia en su votación.
“Y no olvidemos que la situación económica también está complicando al Gobierno”, advierte un senador radical, añadiendo un factor más que podría afectar varios de los votos que la Casa Rosada considera como seguros.
A pesar de ser un aliado del Gobierno y haber contribuyó a que fracasara la ofensiva opositora en Diputados contra el DNU 70/23, el gobernador Osvaldo Jaldo (Tucumán-PJ) se opone a eliminar las PASO. Esta postura es la que transmiten a sus colegas Sandra Mendoza y Beatriz Avila, senadoras afines al mandatario tucumano.
En contra de la propuesta ya se ha manifestado Maximiliano Abad (Buenos Aires), miembro de un bloque radical que también incluye a Daniel Kroneberger (La Pampa) y Flavio Fama (Catamarca). Ambos legisladores culminan sus mandatos el año próximo y hasta ahora no se han pronunciado.
El caso de “ruso” Kroneberger ilustra los desafíos que enfrentará la Casa Rosada para asegurar más apoyos. Aunque no gobierna la provincia, el radicalismo tiene peso en La Pampa y exige consideración en la planificación electoral. Sin embargo, el Gobierno se mantiene en su postura de imponer condiciones y respaldar la candidatura a gobernador del portavoz presidencial, Adrián Ravier.
Actualmente, el Pro se encuentra en la posición de rechazar la eliminación de las PASO. Los votos del bloque liderado por Martín Goerling (Misiones) y que incluye a María Victoria Huala (La Pampa) y Andrea Cristina (Chubut) son críticos para el Gobierno si desea avanzar con la reforma electoral.
Finalmente, alineados con la postura del Pro, se encuentran senadores sin un fuerte respaldo local, como los peronistas antikirchneristas Carlos Espínola (Corrientes) y Alejandra Vigo (Córdoba). Esta última espera la decisión de su esposo, el exgobernador y actual diputado nacional Juan Schiaretti. Por su parte, el medallista olímpico ha mostrado interés en postergar el debate sobre la reforma política, idealmente hasta el próximo año, para observar cómo se configura el panorama electoral en su provincia.
