El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, cerró la misa central de la Peregrinación a Luján este domingo con un discurso en el que destacó la importancia de fortalecer los lazos en la sociedad y dar atención a los ancianos y personas con discapacidad. En el contexto de la próxima visita del Papa León XIV a Argentina a inicios de noviembre, el monseñor hizo un llamado a “estar más juntos que nunca” y abordó la situación social del país.
“Buscamos sanar los vínculos entre nosotros. Las heridas de la descalificación, la intolerancia y la violencia afectan el bienestar del pueblo”, expresó ante los asistentes de la 52ª edición de la tradicional caminata de 60 kilómetros.
Continuó: “Si la Virgen de Luján nos acoge, es difícil mirar al otro con desprecio. Por eso, al regresar a nuestros hogares, debemos comprometernos a ser promotores de la fraternidad, llevando el abrazo de María a aquellos que sufren, incluidos los ancianos, quienes piensan diferente, las personas con discapacidad y sus familias, los desempleados, quienes viven en la calle, los jóvenes afectados por la droga y, en general, a todos”.
“El Papa dice que quienes pasan hambre deben recibir alimento, que se debe garantizar una educación adecuada a los niños y que los ancianos merecen vivir en serenidad. Coincidimos con sus postulados. Que San Francisco de Asís nos enseñe a abrazar a quienes piensan diferente, porque a pesar de nuestras diferencias, somos hermanos”, enfatizó García Cuerva.
En la antesala de la visita del Papa, el arzobispo pidió que “María nos enseñe a perdonar, respetar y dialogar”. “Valoremos el vínculo con los demás, dejemos de descalificar a nuestros hermanos y de ser indiferentes ante el sufrimiento, así como de nutrir el odio entre nosotros. En el abrazo maternal, reconocemos nuestra hermandad”, agregó durante su homilía.
Las palabras del arzobispo se pronunciaron tras una misa el sábado en la Catedral Metropolitana y poco antes de la Peregrinación a Luján. Allí también ofreció un análisis sobre la situación económica, social y política en Argentina, manifestando que el Papa se encontrará con un país “en crisis”, marcado por “la grieta” y donde la descalificación y la intolerancia son comunes.
“El Papa viene porque somos un pueblo que necesita reafirmar su fe, un mensaje que nos una, nos brinde entusiasmo y esperanza, y nos motive como Iglesia a la misión”, declaró el arzobispo. Al ser consultado sobre la situación del país, García Cuerva expresó su desacuerdo con la visión económica y política del gobierno de Javier Milei.
“Se encontrará con una Argentina herida, dividida, marcada por esa famosa grieta. La menciono como herida porque afecta profundamente al pueblo, en un país donde la descalificación y la intolerancia son habituales”, comentó García Cuerva.
Asimismo, el prelado resaltó que el Papa se enfrentará a “una Argentina donde un alto porcentaje de hermanos enfrenta serias dificultades, con muchos en situación de pobreza desde hace años”. “Mi abuelo me decía: ‘Cuando crezcas, seguramente la Argentina saldrá adelante’. Ya he crecido y la Argentina sigue en esta situación”, lamentó.
