Según informó la Agencia Noticias Argentinas, Navone, oriundo de 9 de Julio, había sufrido una dura derrota el sábado al caer en la final del ATP 250 de Ginebra, Suiza, ante el estadounidense Learner Tien (18°) en tres sets.
Este lunes, en un encuentro que duró dos horas y 36 minutos en la cancha 4 del Stade Roland Garros, el tenista argentino de 25 años se impuso sin complicaciones con un marcador de 6-4, 6-4 y 6-4 ante Brooksby, quien había disputado su último partido el 19 de mayo, donde perdió contra el noruego Casper Ruud (16°) en la primera ronda.
Con este triunfo, Navone alcanza un total de 15 victorias en el año sobre polvo de ladrillo y logra avanzar por tercera vez a la segunda ronda de este prestigioso torneo que se celebra en París, Francia. En la próxima instancia, se medirá el miércoles con el checo Jakub Mensik (27°), quien derrotó 6-3, 6-2 y 6-4 al francés Titouan Droguet.
Camilo y un debut auspicioso
Por su parte, Ugo Carabelli se enfrentaba a Nava tras haber sido semifinalista en Marrakech y cuartofinalista en Hamburgo. En un encuentro disputado en la cancha 5, Carabelli se impuso por 7-6(10), 6-3 y 6-3.
El primer set fue reñido, donde Carabelli se llevó el tie break con un ajustado 12-10. A partir de ahí, el tenista bonaerense mostró solidez y control en el partido. En la siguiente ronda, se enfrentará al ganador del duelo entre el peruano Ignacio Buse (31°) y el ruso Andrey Rublev (13°).
Cerúndolo debió trabajar más de la cuenta
Con más dudas que certezas, Francisco Cerúndolo llegaba a Roland Garros buscando reencontrarse con su mejor versión en el Grand Slam que históricamente más alegrías le dio. Aunque fue campeón en Buenos Aires a comienzos de temporada, el argentino atravesó una irregular gira europea sobre tierra batida, donde su mejor resultado fueron los cuartos de final en Múnich. En París intentaba apoyarse en sus antecedentes (alcanzó la cuarta ronda en dos ocasiones) para recuperar confianza. En el debut volvía a enfrentarse al neerlandés Botic van de Zandschulp, semifinalista en el ATP de Bucarest. El historial favorecía claramente a Cerúndolo, ganador de los tres cruces previos, incluido el reciente 6-3 y 6-0 en Múnich.
El inicio del partido no fue muy satisfactorio para el jugador argentino, quien se mostró un poco errático en su primer turno de saque y debió levantar una bola de quiebre. Por su parte, Van De Zandschulp exhibió lo mejor de su tenis para sumar los primeros dígitos, sin sufrir contratiempos. Pese a las exigencias que presentó el neerlandés, Cerúndolo pudo hacer pie en la línea de base y se adjudicó el primer quiebre del partido, producto de las equivocaciones de su rival. Lejos de acusar el golpe, el tenista europeo sacó provecho de su potencia, generando amplitud con la derecha para recuperar el break rápidamente.
Aun así, el argentino no se achicó para nada, encontró soluciones en su derecha y contragolpeó para volver a tomar distancia. Cerúndolo empezó a jugar con más soltura, ganando la mayoría de los puntos desde la línea de base, y desarmó al neerlandés para adueñarse del primer set por 6-3.
La segunda manga tuvo un comienzo incómodo para Francisco Cerúndolo, que se vio acorralado por los latigazos del neerlandés. Si bien pudo salir ileso en el primer juego, donde esquivó tres bolas de quiebre, el argentino volvió a sufrir ante las condiciones de Van De Zandschulp y entregó el servicio. Más allá de las continuas demandas que llegaban del otro lado de la red, Cerúndolo supo ser paciente en el armado de los puntos y rescató el quiebre con un tenis agresivo.
A partir de allí, el encuentro adoptó un desarrollo mucho más equilibrado entre dos jugadores que no lograban consolidarse, pero se sacaban chispas en cada peloteo. En un segundo set de muchos altibajos, Cerúndolo supo ser más efectivo que el neerlandés y firmó un 6-4 para ampliar la ventaja.
Lejos de su mejor nivel, Cerúndolo buscaba aferrarse a sus herramientas para seguir torciendo los números de su lado. Van De Zandschulp, por su parte, seguía acumulando errores y le facilitaba el trabajo al argentino. Después de un incómodo segundo juego de servicio, el sudamericano ejerció presión y dispuso de una chance de break, aunque no pudo fracturar el saque del neerlandés. Posteriormente, Cerúndolo volvió a lanzarse al ataque para producir nuevas oportunidades, pero se encontró con una excelente respuesta de Van De Zandschulp. Tras varias ocasiones desperdiciadas, el argentino facturó un quiebre en el octavo game y sirvió para partido.
Sin embargo, el neerlandés se encargó de arruinar los planes de Francisco, arrebatándole el servicio cuando perseguía la victoria. Todo se resolvió en el desempate, donde Van De Zandschulp hizo pesar sus armas para exigir un cuarto set.
La falta de precisión se convirtió en un problema mayor para el tenista sudamericano, que debió lidiar con bolas de quiebre en su primer juego de servicio del cuarto parcial. Cerúndolo necesitaba con urgencia quebrar el saque del neerlandés para encontrar tranquilidad en un momento de máxima tensión. Esa ruptura llegó en el quinto game, donde el campeón de Buenos Aires pudo desbordar a Van De Zandschulp con su derecha para tomar el control del set.
De todos modos, el argentino no supo aprovechar la situación y volvió a pagar caro su inconsistencia, cediendo el servicio una vez más. Los protagonistas volvieron a tener opciones de ruptura, aunque ninguno fue capaz de capitalizarlas. La garra y oficio de Fran Cerúndolo rindieron frutos en el noveno juego, donde consiguió quebrar el saque del neerlandés para después sentenciar la victoria con un 6-4.
