Sturzenegger obtuvo el respaldo de los hermanos Milei ante las críticas internas y denuncias

Hace una semana, la difusión del contrato entre la Cancillería y la Asociación Cultural Inglesa para dar cursos de inglés a diplomáticos, que involucraba a su esposa y directora de esa asociación, Josefina Rouillet, comenzaba a impactar en la escena mediática y generaba las primeras y duras críticas desde el kirchnerismo. Fue entonces cuando Federico Sturzenegger consiguió la comunicación que buscaba: una hora de charla con el presidente Javier Milei, quien según cuentan voces informadas le transmitió total respaldo a sus explicaciones, refrendadas poco después en las redes sociales por el canciller Pablo Quirno.

“Lo recontra bancó”, dicen cerca del arquitecto de la Ley Bases e impulsor de la reforma laboral desde el Consejo de Mayo.

Con el escudo presidencial como principal herramienta de defensa ante propios y ajenos, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado atravesó una de las semanas más negras desde que decidió saltar desde el macrismo y engrosar las filas libertarias para convertirse en cruzado y cara visible de las reformas y el inédito ajuste en las cuentas del Estado.

Federico Sturzenegger junto al presidente Javier MileiX

Los repetidos aunque discretos reproches internos por su férrea defensa (¿y autoría?) del artículo 44 de la reforma laboral, que reducía el salario del empleado licenciado incluso con enfermedades terminales, y una denuncia por el costo del alquiler de las oficinas del ministerio, en Diagonal Norte al 700, se sumaron a la polémica por los cursos, que derivó en una denuncia penal presentada el viernes ante la Justicia por la senadora cristinista Juliana Di Tullio.

“Todo forma parte de una operación, no sabemos de dónde viene y tampoco cuándo termina”, expresaban cerca del ministro, en el final de una semana que llegó con algo de alivio desde el Congreso. Quitado el polémico artículo 44, la modernización laboral fue aprobada por amplia mayoría, y podría convertirse en ley a fines de esta semana, en el Senado.

“La reforma tiene muchos enemigos, y con la Ley Bases y las reformas también tocamos muchos intereses y kioscos”, se defiende uno de los leales al ministro, que decidió hablar solo a través de sus posteos en redes sociales.

Los laboratorios, los industriales y la “casta corporativa” forman parte de la lista de eventuales “promotores” de esa supuesta ofensiva, aunque por lo bajo cerca de Sturzenegger califican de “furcio” y “error” las declaraciones a radio Mitre en las que el ministro descartó el pago total de una licencia “si te rompés la pierna jugando al futbol” y defendió los recortes en los salarios de los eventuales afectados.

¿Fuego amigo? “Sería una locura, es tirarnos tiros en los pies a nosotros mismos. ¿Le vas a querer hacer daño a alguien que es recontra bancado por el Presidente?”, descarta un funcionario cercano a Sturzenegger, quien se refugió en sus funcionarios de confianza (Maximiliano Fariña, Cecilia Domínguez y el exdiputado radical Alejandro Cacace) para “no perder el eje y seguir a full” en su función ministerial.

El asesor presidencial Santiago Caputo, Luis Petri y Federico SturzeneggerAFP

Más allá de la diplomacia y el silencio público, las críticas internas apuntaron a los modos del ministro. “Elefante en un bazar” o “mono con navaja” fueron las metáforas animales que usaron dos fastidiados funcionarios para referirse a las declaraciones y actitudes de Sturzenegger, a quien culpan de haber “empiojado” el debate por la reforma, pero al que de todos modos le reconocen su “solvencia profesional”.

“Darle un contrato a la esposa está mal, aunque todo sea legal”, criticaron desde otra terminal libertaria, lejos de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien ordenó defender a Sturzenegger y a Quirno, en el caso del contrato por $114 millones por nueve meses de cursos de inglés para empleados de Cancillería y diplomáticos.

La secretaria general de la Presidencia, Karina MileiPresidencia

Antiguos roces de Sturzenegger con el ministro de Economía, Luis Caputo, con quien compartieron gestión en el gobierno de Cambiemos, e iniciales choques subterráneos con el asesor presidencial Santiago Caputo, “que nunca se lo tragó”, fueron recordados por un informado exlibertario como antecedentes.

Desde el Palacio San Martín también puntualizaron el encono que Sturzenegger recolectó en la Cancillería por los fuertes y sucesivos recortes en esa área, y desde el sindicato ATE recuerdan que entre las primeras reuniones que Quirno tuvo como canciller −asumió a principios de noviembre− estuvo una charla con “el coloso”, como lo denomina Milei, un elogio que irrita a varios de los celestiales.

Conocedores de esos y otros rumores, cerca de Sturzenegger defienden a su jefe. ¿El contrato de los cursos? “El primero es de 2018, se discontinuó durante la gestión de [Gerardo] Werthein y se volvió a acordar. Autorizaron la Sigen y la Oficina Anticorrupción”, dicen voceros del ministerio, aunque Di Tullio cree que podría haber “presunto tráfico de influencias” de Sturzenegger en la adjudicación de ese contrato, denuncia que incluyó a Quirno, la subsecretaria Cristina Dellepiane y Rouillet, y recayó en el juzgado criminal y correccional número 1.

Federico Sturzenegger y su esposa.X.com

¿Y los alquileres? “Estamos ahí desde 2024, es un edificio preparado para la función pública, ahí estaba el Ministerio de Modernización durante el gobierno de Cambiemos. Y pagamos menos que lo que otros inquilinos abonan por otros pisos”, retrucan en relación al contrato, revelado por la agencia de noticias NA al igual que el de los cursos de inglés, un total de $720 millones anuales por cuatro pisos y 22 cocheras.

Afectado por la andanada −trascendió que estaría dolido con medios de prensa no kirchneristas por haber “amplificado” las denuncias− Sturzenegger no se mueve un centímetro de su reformismo militante.

“La aprobación de la ley de modernización laboral esta madrugada es el golpe más trascendental al sistema de castas en décadas”, escribió en su cuenta de X, el viernes. Felicitaciones a Caputo por la “gran desregulación del mercado de capitales”, retuiteos a posteos de la senadora Patricia Bullrich (para quien trabajó antes de sumarse al Gobierno) y, sobre todo, adhesiones a fervorosos tuits del Presidente conformaron el combo de sus tomas de posición pública, en la semana de los cuestionamientos, y también del respaldo presidencial.

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