Condenaron a un joven por una seguidilla de robos en Yerba Buena y El Manantial

El Ministerio Fiscal obtuvo la condena de un joven de 21 años, señalado como el autor de una serie de ilícitos que mantuvieron en alerta a los vecinos de urbanizaciones cerradas. A través de un convenio de juicio abreviado, el acusado fue condenado a la pena de ocho meses de prisión de ejecución condicional, tras admitir su culpabilidad en tres episodios de robo y hurto.

La investigación, llevada adelante por la Unidad Fiscal de Robos y Hurtos IV, a cargo del fiscal titular Carlos Saltor, reconstruyó el modus operandi del ahora condenado, quien aprovechaba la nocturnidad para vulnerar los perímetros de seguridad y sustraer bienes de valor.

El raid delictivo

Según la acusación presentada por el auxiliar de fiscal, Alfredo Palacios, el imputado logró sortear el cercado perimetral de un barrio privado en la zona de calle Chubut al 2900, en Yerba Buena. En esa primera incursión, rompió la cerca e ingresó a una propiedad para sustraer dos bicicletas de alta gama que se encontraban en la galería. Lejos de detenerse, el joven, apenas 48 horas después de aquel primer golpe, regresó al mismo domicilio (reingresando por la rotura del alambrado que él mismo había provocado) para llevarse un tercer rodado. La evidencia recolectada por el Ministerio Fiscal incluyó registros fílmicos en los que se observaba al sujeto trasladando los bienes, además de una comparación que permitió identificarlo por sus calzados y características físicas.

El último intento

El tercer hecho que cerró la acusación ocurrió en febrero de 2026 en un country ubicado en El Manantial. En esta oportunidad, el acusado ingresó a una vivienda durante la madrugada mientras los propietarios descansaban. Sin embargo, el plan criminal se vio frustrado cuando se activaron las alarmas de seguridad de la galería trasera. Tras un breve intento de fuga a pie, fue reducido por el personal de vigilancia privada del predio y entregado a las autoridades.

Resolución y reglas de conducta

Durante la audiencia, el auxiliar de fiscal Alfredo Palacios fundamentó los términos del acuerdo, destacando como agravantes la reiterancia delictiva y el desprecio por las normas de convivencia al vulnerar la seguridad de domicilios particulares. Como atenuantes, se consideraron su corta edad y la falta de antecedentes computables a la fecha.

El convenio homologado establece, además, el cumplimiento de estrictas reglas de conducta por el término de dos años: Fijar residencia y someterse al cuidado de un patronato, prohibición de acercamiento a las víctimas y a sus domicilios, abstenerse de realizar actos de perturbación u hostigamiento, ya sea de forma física o a través de medios electrónicos y redes sociales, y la prohibición de portar armas y de abusar de bebidas alcohólicas o estupefacientes.

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