La semana más significativa del año para Ferro Carril Oeste comenzó lejos del campo de juego. No hubo entrenamientos, tácticas ni proyecciones de clasificación. En su lugar, se realizó una visita a la Basílica de Luján. Allí se hizo presente Enzo Hoyos, una de las figuras del equipo de Caballito, acompañado por su familia y motivado por un deseo personal: solicitar por el ascenso que el club persigue desde hace 26 años.
La situación se volvió viral rápidamente. Durante una transmisión televisiva desde el santuario, un periodista de TN entrevistó al futbolista, quien compartió el motivo de su presencia. “Vengo a pedir porque esta semana es muy especial. Yo juego al fútbol y estamos peleando el ascenso, así que vine a pedir por mi equipo… Ferro Carril Oeste. Estamos en la B”, explicó.
Al preguntarle qué había solicitado, Hoyos fue claro. “Vine a pedir para que todo salga bien esta semana y la próxima, si Dios quiere, que podamos jugar la final y lograr el ascenso que la gente ha esperado durante 26 años.” Añadió a TN: “Soy una persona de fe y por eso vine con mi familia hoy a pedirle a la Virgencita.”
El contexto deportivo agrega relevancia a sus palabras. A una fecha del cierre de la etapa regular de la Primera Nacional, Ferro lidera la Zona A con 65 puntos, manteniendo una ventaja de dos puntos sobre Godoy Cruz, su único rival capaz de arrebatarle el primer puesto.
La definición será simultánea, el sábado desde las 15, y no habrá margen para el error. Ferro se enfrentará al ya descendido Acassuso en Caseros, en el estadio de Estudiantes de Buenos Aires, mientras que Godoy Cruz jugará contra Almirante Brown. El equipo de Caballito depende de sí mismo: si gana, asegurará el primer puesto y su pasaje a la final por el primer ascenso. Si empata o pierde, deberá esperar un tropiezo del equipo mendocino.
El formato de la categoría añade más dramatismo. Los campeones de las dos zonas disputarán una final para determinar el primer ascenso a la Liga Profesional. El perdedor de esa final no quedará eliminado, ingresará al Reducido junto con los mejores clasificados de cada grupo para intentar obtener el segundo boleto a Primera División.
Por esta razón, la visita de Hoyos a Luján resonó especialmente entre los hinchas. La semana pasada, Ferro dejó escapar una oportunidad importante de asegurar su clasificación al perder 3 a 0 ante Chaco For Ever, un resultado que ha incrementado la incertidumbre y concentrado la presión en la última jornada. Fue un sábado desafortunado, con un gol encajado apenas 18 segundos después de comenzar el partido.
A sus 26 años, el enganche originario de José C. Paz se ha convertido en una de las piezas clave del equipo en esta temporada. Llegó a préstamo desde Deportes Iquique y ha logrado ganar un lugar en el corazón de los hinchas, quienes dependen en gran medida de su talento para guiar al equipo en los partidos decisivos. Hoy, es uno de los jugadores más queridos por la afición.
En sus primeros días en Ferro, Hoyos enfrentó una controversia provocada por una imagen manipulada que se difundió en redes sociales, en la que se le mostraba con supuesto sobrepeso. Este episodio despertó críticas y burlas, aunque el ex Chacarita desmintió rápidamente las versiones sobre su estado físico y dejó claro que su respuesta se daría en el campo de juego.
Con la definición a la vuelta de la esquina y la ansiedad en aumento, Hoyos eligió una forma especial de sobrellevar la espera. Antes del próximo partido y de que Ferro enfrente una de las jornadas más significativas de los últimos años, el número 10 llevó el deseo del club hasta la Basílica de Luján. Aunque el ascenso todavía debe ganarse en el campo, la solicitud ya está hecha.
