Hasta marzo de este año, Alan Velasco, el segundo refuerzo más costoso en la historia de Boca, tenía una cantidad de partidos como titular casi igual a la de encuentros perdidos por lesión. Contaba con un solo gol y había fallado un penal ante Alianza Lima en el repechaje para ingresar a la etapa de grupos de la Copa Libertadores, un hecho que marcó su inicio en el club. Tras un primer semestre complicado, en el que su mejor momento fue haber iniciado la jugada del gol de Miguel Merentiel ante Bayern Munich en el Mundial de Clubes, 2026 comenzó de manera similar: una distensión en la rodilla izquierda lo mantuvo fuera de las canchas durante 45 días. Sin embargo, desde su regreso, el mediapunta ha comenzado a demostrar parte del valor de la inversión. Aún sin ser titular, ha tenido buenas actuaciones desde el banco, acumulando cinco goles en 12 partidos y buscando ganarse un lugar en el Boca dirigido por Rodolfo Arruabarrena, quien ha encontrado una base pero aún no un equipo definitivo.
Velasco ha sabido adaptarse a la nueva situación. Si bien al inicio le costó encontrar su lugar, ahora atraviesa un buen momento en Boca, impulsado también por el crecimiento del equipo, que avanza en varias competiciones y requiere alternativas para manejar las cargas.
El penal fallado ante Alianza Lima, en el repechaje de la Copa Libertadores 2025, fue un golpe significativo para Velasco, quien había llegado recientemente a Boca.
Tuvo oportunidades con todos los entrenadores, pero no logró consolidarse con ninguno. Fernando Gago lo utilizó pronto en la cancha, pero la experiencia no fue positiva: se convirtió en titular rápidamente y, en su séptimo partido en tres semanas, falló el penal decisivo que llevó a la eliminación de Boca en la Copa. Con Miguel Ángel Russo también comenzó jugando, aunque en una función diferente: actuando casi como extremo, más por la banda y con menos libertad, algo que no convenía a su estilo de juego, que prefería moverse detrás del delantero.
Debido a su bajo rendimiento, las críticas y un contexto difícil, Velasco pasó de ser el refuerzo estrella a perder protagonismo, jugando cada vez menos y enfrentando largos periodos sin sumar minutos, lo que lo llevó a casi quedar fuera de la consideración del plantel.
En 2025, su contribución más significativa fue el pase a Miguel Merentiel ante Bayern Munich, aunque luego el uruguayo llevó a cabo casi toda la acción y anotó un gol histórico.
Tras su última lesión, algo comenzó a cambiar. Fuera de la cancha, el 3 de julio se convirtió en padre por primera vez, con el nacimiento de Gianluca. Con Claudio Ubeda, llegó a estar seis partidos consecutivos sin jugar y tuvo escasa participación en la Copa Libertadores, pero cuando volvió a recibir minutos, comenzó a responder. Anotó ante Defensa y Justicia y Central Córdoba al final del semestre y, bajo la dirección de Arruabarrena, logró otros tres goles en ocho encuentros: frente a Sarmiento, Newell’s y Recoleta. En ese periodo, solo fue titular dos veces: ante el Verde en la Copa Argentina y contra Riestra en el Clausura.
Dentro del cuerpo técnico consideran que Velasco puede integrarse al equipo en cualquier momento. Se presenta como una opción para ocupar uno de los tres puestos detrás del delantero en el tridente ofensivo en un 4-2-3-1, donde Tomás Aranda y Leonel Flores son prácticamente fijos y aún buscan un tercer nombre. A veces fue Sebastián Villa, en otros encuentros se optó por sumar un volante, y en esa búsqueda, Velasco comienza a ganar terreno.
Ante Sarmiento, por la Copa Argentina, Velasco anotó su cuarto gol en Boca; hoy suma seis en 48 partidos.
“El problema de Alan es simplemente que costó diez millones, pero él lo va a asumir, y nosotros lo ayudaremos”, comentó Arruabarrena al inicio de su ciclo. Desde entonces, el técnico se ha enfocado en dos aspectos. Uno fue el aspecto anímico: convencerlo de que todos comenzaban de cero y que tendría oportunidades. El otro fue el táctico. El Vasco le pide un recorrido que Velasco no había estado realizando en Boca, pero que sí cumplió durante su tiempo en Dallas, en la MLS: partir desde la izquierda, cerrarse cuando el equipo ataca y comprometerse al retroceso y al trabajo sin balón por esa banda.
“Alan está bien, puedo haber sido injusto al no ponerlo de titular. Pero imaginaba otro desarrollo y al final resultó de esta manera. Estoy contento por él; se le ve en los entrenamientos, en la entrada en calor, desea entrar desde el primer minuto, está entusiasmado. Ha tenido un semestre difícil, pero está mostrando interés por ganarse un lugar. Desafortunadamente, solo pueden jugar once y puedo hacer cinco cambios”, comentó Arruabarrena después de la victoria ante Recoleta.
Esa noche, Velasco demostró justamente esas ganas. Entró al comienzo del segundo tiempo por Aranda, con Boca 2-0 arriba y mucho campo para atacar. Tuvo dos contragolpes donde decidió terminar la jugada él, a pesar de contar con otras opciones, y continuó insistiendo hasta que, al final, anotó el 4-0. Celebró con entusiasmo, aunque el marcador general ya indicaba una ventaja de 6-1.
Su próximo reto será llevar esas buenas actuaciones a los partidos en los que es titular, una situación en la que hasta ahora no ha mostrado la misma incidencia.
En medio de la triple competencia, con partidos importantes por delante en el Clausura, la Copa Sudamericana y la Copa Argentina, Arruabarrena necesitará de todos. Y Velasco, quien estuvo alejado del radar por un tiempo, vuelve a convertirse en un recurso importante. Primero encontró su lugar desde el banco; ahora busca recuperar un puesto entre los titulares que pareció inalcanzable durante meses y que, gracias a sus goles y buenas actuaciones, empieza a ser una posibilidad real nuevamente.
