La investigación del caso fue llevada a cabo por la Unidad Fiscal de Homicidios II, bajo la dirección de Carlos Sale, quien fue representado en esta ocasión por el auxiliar de fiscal Alejandro Andole.
En la audiencia celebrada recientemente, las partes modificaron la acusación, cambiando la calificación legal de homicidio simple a homicidio en estado de emoción violenta. Se acordó una pena de tres años de prisión de ejecución condicional, junto con el cumplimiento de reglas de conducta, que incluían la continuación del tratamiento psicológico. Durante la audiencia, el imputado expresó su responsabilidad por el hecho y aceptó la condena.
El juez aprobó el acuerdo, considerando que se cumplían los requisitos de la nueva calificación legal. Como resultado, anuló la medida cautelar que estaba en vigor sobre el acusado, quien se encontraba bajo arresto domiciliario, y ordenó su liberación inmediata.
Los fundamentos
Durante la audiencia, la fiscalía argumentó que la investigación demostró que el suceso tuvo lugar en un contexto de violencia familiar prolongada a lo largo de los años. Según los testimonios de familiares, la víctima mantenía una convivencia conflictiva con el imputado en el mismo hogar. Varios testigos describieron a la víctima como una persona agresiva, que utilizaba machetes y profería insultos y amenazas de muerte con frecuencia, además de arrojar orina y otros desechos a sus sobrinos, buscando expulsar al joven de la propiedad tras el fallecimiento de su madre en 2021.
Los informes psicológicos y sociales presentados en el caso indicaron que Félix Morales creció en un entorno de vulnerabilidad económica y violencia intrafamiliar, viviendo en un estado constante de alerta, miedo y aislamiento como mecanismo de protección.
En este contexto, el representante del Ministerio Fiscal destacó que existían “evidencias claras” de los requisitos establecidos por la ley para la identificación del estado de emoción violenta, evidenciando una causa externa y excusable, la ausencia de premeditación y una reacción espontánea ante un ambiente prolongado de violencia y hostigamiento.
Al emitir su resolución, el magistrado concordó en que el acusado actuó bajo una ruptura emocional ocasionada por dicha situación, valorando las amenazas de muerte con machetes y el contexto de violencia probado durante la investigación, concluyendo que el homicidio se cometió en estado de emoción violenta.
El hecho
El incidente ocurrió el 27 de marzo de 2024, antes de medianoche, cuando Víctor Oscar Morales fue asesinado en la primera cuadra de Frías Silva, comuna de San José, por su sobrino Félix Lautaro Valentín Morales, quien lo atacó con un arma blanca, causándole múltiples heridas, cuatro de ellas penetrantes, que resultaron en su muerte.
